DISCOS KHURCIUS sostiene, con vehemencia, que los discos y los yogures son artículos bien distintos. La buena música no caduca; la buena música sólo "pasa de moda" para quien no es capaz de apreciarla ni de entenderla. Podría parecer una perogrullada, pero creedme que, en tiempos en que la gente o vive completamente de espaldas a la música o se acerca a ella en una suerte de bulimia disparatada, lo de conocer y absorber gradualmente y acudiendo a donde nos guíe la curiosidad (para profundizar, no para picotear) es una costumbre que conviene recuperar. Y, a ser posible, exigiendo y exigiéndose (por respeto a quienes han creado esa música) formas nobles de escucharla. ¡Por favor, más alta fidelidad y menos minicadenas de marca Acme, altavoces de ordenador, móviles, iPods que te encaminan al sonotone...! La música se disfruta más, mucho más, en casa que haciendo footing o en el autobus. A ser posible conviertiendo en rito y ceremonia (de la que tú eres sacerdote, sacerdota, sacerdotiso y hasta sacerdotísico) el hecho de escoger por qué ahora, en este preciso momento, este disco y este artista y no cualquier otro.
DISCOS KHURCIUS se rebela contra el olvido y subraya que las grabaciones importantes no están hechas para tener un cuartito de hora de gloria y de relativa fama. Están hechas para permanecer en el tiempo, para ser una constante referencia y, naturalmente, tratándose www.khurcius.es de la web de una tienda, para intentar que sean permanentemente accesibles, y todo lo asequibles (en el precio) que nos podamos permitir.
En este apartado de DISCOS HISTÓRICOS vais a encontrar extensísimos listados de lo mejor que han dado más de una veintena de géneros de música popular: ¡nosotros no olvidamos!
Hemos optado por el brochazo gordo como preferible antes que una atomización mucho mayor de las listas en cientos de subgéneros. El procedimiento para elaborarlas ha sido enormemente complejo y hemos tenido que dejar, casi enteramente al margen, el gusto personal. En su lugar, la suma de muchos -excelentes- gustos individuales.
Evidentemente no se trata de establecer una jerarquía, de sentar cátedra ni de nada parecido. Se trata, insisto, de recordar que todos esos maravillosos discos están ahí, vivos, normalmente tan frescos como el día que salieron a la venta, ¡y que vale la pena irlos conociendo, no te van a defraudar!
Aunque sea nadar muy a contracorriente, también nos gusta recordar que todos estos discos, y la permanencia en el recuerdo de los artistas que los han protagonizado, han sido posibles gracias a la existencia de una industria benemérita a la que hoy es uso común (y bastante estúpido, permitídme decirlo) satanizar. Ha cometido errores garrafales e injusticias, ha pecado de avaricia en momentos concretos, ha apostado a veces más por la basura que por la gloria... ¡pero nada ha sido, es ni será posible sin la industria discográfica, esa cabrona, esa santa! A lo mejor estoy equivocadísimo y, en sucesivas revisiones de estos listados empiezan a adueñarse de ellos los productos autoeditados, grabados por el artista en su propia bañera y distribuidos por él mismo con arreglo a sus conocimientos de mercadotecnia y autopromoción. Pero para mí que no y que, salvo contadísimas excepciones, ningún músico va a conquistar el mundo, o cuando menos la posibilidad de profesionalizarse y vivir largos años de su talento, hasta la jubilación, ni desde su bañera ni desde un myspace. De la misma manera en que las honestas tiradas de libros autoeditados están hechas para que aficionados a la literatura "maten el gusanillo", pero no lleguen mucho más lejos, el underground musical es lo que es y da de sí lo que da de sí.